Orientación vocacional: ¿dónde estás y hacia
dónde vas?
Cuando
los adolescentes terminan la secundaria se les abre un mundo nuevo, en
el que las decisiones juegan un rol muy importante: el de moldear sus
futuros a través de la elección vocacional. Acompañarlos, es
fundamental.
Lic. Deby Goldberg
¿Dónde
estoy? ¿Qué quiero de mi vida? ¿Hacia dónde voy? Al estar terminando la
secundaria (o al haberla finalizado), el adolescente comienza a
formularse estas preguntas que se refieren a su presente inmediato pero,
sobre todo, a su futuro: ¿a qué me voy a dedicar?
La
pregunta dónde estoy es el principio de las demás preguntas que tienen
que ver con el sentido de vida: el “para qué” de la vida del joven que
elige una carrera. En este momento de cambio, de certezas derribadas, de
miedos, pero con intentos de visualización de sí mismo en un futuro,
intervienen diferentes personas, entre ellas un profesional: el
psicólogo-psicopedagogo. Su función es guiarlo en este camino sinuoso de
certidumbre-incertidumbre que lo inunda. Sólo el mismo adolescente sabe
acerca de su deseo vocacional y el profesional lo orienta pero no
decide por él.
La
psicología aporta un marco científico que sustenta la disciplina de la
orientación vocacional, tan necesaria en tiempos modernos de seguridades
disueltas. El tejido de este marco está compuesto por: la psicología
positiva, el humanismo–existencialismo y el psicoanálisis.
La psicología positiva pone el énfasis en las fortalezas de los seres humanos, la salud y el bienestar psicológico. El humanismo sostiene
que cada ser humano es único, libre y autodeterminado y busca la
autorrealización. Es a través de la carrera elegida que esto último es
posible. A su vez, el creador del existencialismo,
Viktor Frankl, cuya presencia en campos de concentración y exterminio
dejó en él la impronta sobre la que basó su teoría, expresa que aquellos
que tienen un para qué vivir, sobrevivirán, replicando la idea de
Nietzsche. Esto, llevado al terreno de la búsqueda vocacional, nos ubica
en una instancia en la cual si tengo un porqué, estaré más cerca de la
autorrealización y, por tanto, lograré los objetivos que tengo en la
vida. Es decir, si tengo un sentido en la vida podré guiar mis deseos e
intentaré cumplirlos. Los deseos, como indica Freud, no siempre son
conscientes; muy por el contrario a veces son elegidos y guiados por
causas desconocidas por nuestra consciencia. El profesional sirve de
lazarillo en la oscuridad de la raíz de las motivaciones.
El
universo vocacional-ocupacional es muy grande y la orientación
vocacional se propone ser una guía al emprender la elección de
una carrera o al momento de la búsqueda laboral. Su meta es promocionar
las fortalezas humanas, fundamentalmente a partir del estudio y el
trabajo elegidos con plenitud, libertad y responsabilidad.
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