Las
vacaciones de invierno se convierten en una oportunidad de encuentro
familiar. Es un corte en medio del año para cargar energías y poder
seguir adelante la otra mitad con más fortaleza. Esto se puede cumplir,
entre otras cosas, eligiendo actividades para realizar en familia.
Encontrar
programas en la vasta cartelera que se ofrece en la ciudad de Buenos
Aires es una idea. También programar salidas con amigos en las que las
mamás se turnen no es una mala idea. Cuando te toque es una buena
ocasión para conocer un poco mejor a los amigos de tus hijos.
Que
inviten a casa o que vayan ellos a otras también es positivo. Sobre
todo cuando el bolsillo no permite hacer salidas muy caras. Organizar
una merienda con juegos didácticos, que los saquen un poco de la
computadora y demás artefactos resulta altamente beneficioso. El juego
de la Oca, Scrabble, cartas, ajedrez… Son algunas de las posibilidades
para activar zonas del cerebro poco exploradas con tanta computadora y
televisión. Y por qué no ver una buena película para luego comentarla o
hacer una actividad en relación a ella como realizar dibujos o
disfrazarse.
Un
capítulo especial merecen los libros. Es interesante poder ir con los
chicos a la biblioteca del barrio y seleccionar libros acordes a la edad
de los niños o adolescentes. Y para los más chicos, leerles cuentos
resulta una experiencia favorecedora.
En
vacaciones, algo tan simple como poder dormir más resulta eficaz para
descansar y recuperarse del cansancio acumulado en la primera mitad del
año. Sin embargo, se deben tener en cuenta las obligaciones de cada
miembro de la familia, ya que no siempre los padres tienen vacaciones en
esta época del año, lo que complica un poco esta posibilidad. Más aún,
resulta una experiencia de estrés más que una oportunidad para
descansar. Por ello, debemos buscar un equilibrio entre las necesidades
de los chicos y las de los papás. Puede ocurrir que los horarios libres
no coincidan y, a la hora que los adultos se despiertan para ir a
trabajar, los chicos adolescentes se estén yendo a dormir… Por eso, es
fundamental que los papás pongan orden.
La
autoridad la ejercen los adultos. Que los chicos tengan tiempo libre no
significa que estén libres de hacer lo que quieran porque están de
vacaciones. Los chicos deben saber que, si bien ellos están en receso
escolar, sus padres no siempre tienen receso laboral.
La
familia está más horas reunida que el resto del año y deben congeniar
horarios, pareceres, gustos, expectativas. Es imprescindible que los
papás sepan que los límites significan amor. De esta manera, el tiempo
libre resultará beneficioso.
Deby Goldberg, licenciada en psicología y psicopedagogía.

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